momentos cotidianos

Este espacio ha sido creado para reflejar momentos que pueden ser míos, tuyos o de cualquier persona que los quiera hacer suyos.
Son realidad y son ficción. Son imágenes sugerentes y contextos ocultos para que tú también fantasees y juegues a inventar si te apetece.
Yo quiero compartirlo contigo y será un placer si tú también lo quieres crear conmigo.

16.11.08

subirse a un avión


Subirse a un avión mola. Sobre todo si cuando bajas hay alguien esperándote. Y sobre todo si ese avión te lleva a un lugar donde te vas a encontrar con unas personas a las que tienes unas ganas locas de ver, abrazar y sentir.

Y si además alguien te ha preparado un fin de semana mejor imposible pues entonces mola muchísimo más. ¡Y sin pedirlo ni nada!, ¡así de espontáneo! Entonces da igual si llueve o si hace frío.

Cada momento había sido tan especial que fue como si en esos días se hubiera parado el mundo y no hubiera existido nada más que aquel reencuentro esperado, deseado y soñado desde hacía mucho tiempo atrás. Había sido tan emocionante, tan divertido y tan bonito…










13.11.08

la incertidumbre


Estar en una situación de incertidumbre es difícil y no puede ser de otra manera. La cuestión es como estar de la mejor manera posible en ese momento angustioso.

Hace días una amiga le hablaba de esto y de su situación. Y el otro día, paseando con un amigo, volvió a aparecer la incertidumbre. Ambas situaciones no tenían nada que ver y las dos tenían en común el no saber qué iba a ocurrir.

Ayer, mientras conducía, pensaba que hay situaciones de incertidumbre que son mucho más difíciles que otras. La vida está llena de interrogantes porque realmente no sabemos lo que va a pasar, aunque no todos los momentos tienen el mismo peso. El grado de angustia, inquietud o dificultad que experimentamos al estar ahí depende de lo que haya en juego, y depende de la importancia y repercusión que tenga el posible desenlace.

Lo que si ocurría era que en algún instante esa incertidumbre se iba a despejar, y eso, por lo menos en un primer momento, genera liberación y tranquilidad. Así que, la incertidumbre, igual que muchas otras cosas, llega un momento en el que se acaba y deja de existir.

Ella ayer había despejado una de esas incertidumbres importantes que le había mantenido inquieta desde hacía días y había sido bueno porque no solo se había quedado liberada y tranquila con la resolución, sino que también se había quedado satisfecha con los detalles de lo que ocurrió. Así que, contenta y energetizada otra vez.




10.11.08

dar y recibir


Cuando el proceso de dar y recibir fluye con armonía en una relación se produce algo hermoso.

El viernes pasado tuvo un momento en el que experimentó esto de manera auténtica y espontánea con una persona a la que admiraba y sentía que le quería. Se consideraba afortunada de haberle conocido y en muchas ocasiones le despertaba una ternura especial.

Unas horas antes de que se vieran le regaló algo que le surgió del corazón, le regaló unas palabras llenas de afecto y cuidado. Cuando se encontraron se dieron un abrazo en silencio y al momento, con los ojos humedecidos de emoción, él le agradeció aquello que luego le dijo que le había llegado justo en el momento en el que lo necesitaba. Y entonces, al escucharle, mientras le miraba, sintió que era ella ahora la que estaba recibiendo.

Cuando hay una persona que da y otra que no sabe recibir es jodido. Y es así para la persona con dificultad para recibir porque no le llega lo que el otro le da. O le llega pero lo rebota, no se lo queda, no lo guarda, y se pierde en el aire, se cae. Y es también doloroso para la persona que quiere dar porque se siente frustrada, siente que lo que da se pierde en el vacío y entonces es como si lo que está ofreciendo, dando y regalando, perdiera su valor. Esto ocurre a veces, en algunas relaciones, con algunas personas.

Y en otras, y en algunos momentos, ocurre lo que ella experimentó el viernes pasado con aquella persona en aquel lugar. Y si el que recibe sabe quedárselo y además responde (esto es: le dice al otro como se ha sentido con eso que ha recibido, le dice como le impacta el quedarse eso dentro), entonces se produce algo hermoso. Se genera calorcito, gustito y caricias para el corazón.



22.10.08

la historia del deseo


Si a un deseo le pones una fecha se puede convertir en un objetivo y si cuando llega ese día lo realizas se convierte en realidad. A ella hoy le había ocurrido esto. Y había sido tan bueno...

Esto no ocurre con todos los deseos. ¡Ojala fuera así! Aunque con muchos si. Claro que cuando los deseos dependen de otra persona, o dicho de otra manera: cuando tu deseo incluye a otra persona, el asunto cambia.

Un día le contaron que si tienes un deseo y estás convencida de que lo quieres, flota por el aire y entonces llega alguien que se lo encuentra, lo coge y lo cumple. Esa posibilidad le había parecido tan bonita que había decidido creer que esto es lo que ocurre con algunos de los deseos.

Seguramente ocurría con esos que no se pueden convertir en objetivos porque no se les puede poner una fecha.

20.10.08

fea



Hay días en los que una se siente fea, pero que muy fea. Se siente la más fea. Hoy le tocaba un día de esos desagradables hasta decir basta. Y justo había sido hoy.

Esos días lo mejor es quedarse en casa y no hacer nada, ni estar para nadie, ni siquiera para abrir al cartero ni para hablar con la vecina. Para nadie. Eso si puedes, claro. Ella hoy no había podido. Justo hoy
no.




19.10.08

el viaje


Cuando se compró ese billete de avión para irse a otro continente había recordado lo grande que es el mundo. Viajar le aportaba tantas sensaciones, experiencias, momentos… Esa sensación de extrañeza que experimentaba cuando estaba en un lugar por primera vez, en un lugar tan distinto, el impacto de la novedad. Viajar le hacía conectar con la vida, llenarse de encuentros, enriquecerse conociendo otras realidades y le hacía reflexionar. Todo eso le fascinaba.

Hoy pensaba esto y pensaba también que una de las mejores cosas de viajar es que nos facilita flexibilizar nuestra manera de estar en el mundo. Y esto no es cualquier cosa porque ser flexible mejora la calidad de vida considerablemente. De repente estas en un sitio donde casi todo se hace de otra manera y experimentar eso te proporciona más opciones disponibles para luego elegir como quieres vivir tú.

Si somos flexibles podemos elegir. El problema es cuando solo puedes funcionar de una determinada manera porque en un momento de tu vida lo hiciste así y ahora lo sigues repitiendo aunque tú ya no seas la misma persona, aunque el entorno sea otro y aunque estés en otra situación distinta. A lo mejor no te das ni cuenta o a lo mejor te gustaría poder hacerlas de otra forma pero no puedes. Y no puedes porque en realidad no quieres, porque no te atreves, porque te da miedo, porque no lo has hecho nunca, porque no sabes o por la razón que sea, que ahora mismo no importa. El caso es que cuantas más posibilidades cuentes en tu repertorio de hacer, en tu repertorio de percibir y pasar a la acción, más libre te vas a sentir. Porque lo bueno de ser flexible y ampliar es que conduce a una vida más satisfactoria. Y viajar facilita esto. Ir a terapia también.

Vivir allí donde se iba debía ser muy diferente a la ciudad donde ella vivía, y seguramente iba a estar tan impactada que iba a tener todos sus sentidos al 100%, con una excitación casi permanente. No sabía si luego acabaría extenuada o más cargada aún de energía y vitalidad, pero en cualquier caso estaba casi convencida de que le valdría la pena.

Y le iba a valer la pena porque al conectarse con el momento en el que se subiría a ese avión sentía una emoción tan grande que le resultaba difícil describirla con palabras. ¡Qué bueno iba a ser en este momento de su vida hacer ese viaje e irse a ese lugar!

A veces, cuando tenía la sensación de que había sucesos en la vida que llegan justo en el momento perfecto le daba por pensar que pudiera ser que algo o alguien favoreciera que esto ocurriera, o a lo mejor sería la vida simplemente que tiene estos detalles sorprendentes. La vida, que te ofrece estos regalos en forma de oportunidades, así, tan fácil.

11.10.08

"le ha tocado..."




Estaba pasando la tarde con una amiga en la terraza de un bar muy cerca de su casa. Era verano, 8 de la tarde, luz cálida y aire fresco. Era tanto lo que se querían contar que hablaban sin parar. Hablaban, se miraban y se sentían.

De repente sonó ese sonido fácilmente reconocible de cuando alguien te envía un mensaje al móvil. Entonces lo abrió y leyó: “le ha tocado un recorrido biomarino… ”. ¡Qué bueno y que suerte! pensó. Y lo volvió a leer.

Hay mensajes de ese tipo que son de mentira. Ese era de verdad. Y seguro que era de verdad porque quien se lo había enviado sabia que eso era lo que ella necesitaba. Justo eso. En esa persona confiaba. No le había fallado nunca por eso sabía que ese mensaje era un regalo de los de verdad.


9.10.08

amélie nothomb


Amélie Nothomb era una de sus escritoras preferidas. No dejaba de sorprenderle una y otra vez. La leía con ansía y placer, como si sus palabras tuvieran un imán que le atraía con fuerza y entonces no podía parar de leer hasta el final.

Para ella los libros de Amélie Nothomb pertenecían a la categoría de cosas que cuando te encuentras con ellas, te recuerdan que la vida merece la pena. Le parecía un regalo de una inteligencia sublime. Le parecía increíble esa manera tan genial de transmitir la atormentada vida interna de esos personajes que eran seres espectaculares y que podían pertenecer a otro mundo y a la vez podían ser tus amigos, tus vecinos o cualquier otra persona que tuvieras alrededor. Admiraba su forma de escribir y sobre todo, admiraba su capacidad para plasmar algo profundo de manera tan sencilla.

Esa noche se durmió entre esos pensamientos y recordando algunas de sus frases y textos brillantes. ¡Impresionante!.






7.10.08

la película


Cuando entró en su casa sonaba una canción del grupo ELEFANTES. ¡Qué sorpresa! pensó, aunque no le dijo nada. Sonrío internamente porque fue como si hubiera adivinado que esa canción en ese momento significaba algo especial.

- ¿Has visto esta película?
- No
- Pues llévatela porque he pensado que te va a gustar.
- ¡Qué bien! – le contestó sonriendo. Ese tipo de detalles le agradaban.

Anoche se tumbó a ver aquella película. Se llamaba PERSÉPOLIS, y sí, sí le había gustado mucho. Qué bonita manera de contar la historia de un país y de su familia a una niña y que duro debe ser vivir una guerra! Y qué estética más limpia!

La niña era inquieta, despierta y curiosa, aunque con el tiempo se le cayó la mirada. Un día su abuela, que “cada mañana recogía flores de jazmín y se las ponía dentro del sostén para perfumarse, y cuando se lo desabrochaba caían flores de sus senos, y era mágico”, le dijo:

- “Escúchame, no me gusta sermonear pero te daré un consejo que te servirá para siempre: en la vida te encontraras a muchos gilipollas. Si te hacen daño piensa que es su estupidez lo que les impulsa a hacerte daño. Así, no responderás a su maldad porque no hay nada más malo en este mundo que la amargura y la venganza. Se siempre digna e integra contigo misma.”




5.10.08

lo mejor está por llegar




Él era alguien importante para ella. Un día le dijo: “lo mejor está por llegar”. Había pasado mucho tiempo desde entonces y a pesar de que se lo habían recordado mutuamente en bastantes ocasiones, tenía la sensación de que esta frase había dejado de estar presente.

Hoy lo sintió igual que la primera vez que lo escuchó. Le gustó esa sensación. Fue emotivo experimentar aquello de nuevo, y entonces se repitió: “Si, si, lo mejor está por llegar”.

Lo cierto es que nunca había llegado a olvidarlo del todo, aunque hoy ya no hizo falta que nadie se lo recordara. Esas palabras habían vuelto a recuperar su presencia.


2.10.08

el poder de la música


Hoy se había despertado casi a las 10, como el de la canción nº 10 de LOS PLANETAS. No se había quedado más de tres cuartos de hora en la cama porque había preferido dar un salto. A ella le había merecido la pena hacerlo así. Había entrado el sol por la ventana y habían brillado en el aire unas motas de polvo. Había salido a la ventana y hacía una estupenda mañana.

¡Cuantas veces había escuchado esta canción! Cuántas veces seguidas, sobre todo mientras conducía. Aunque la nº 4 la había escuchado muchas más veces. Ella, de vez en cuando hacia eso. Se ponía obsesiva y podía pasar horas escuchando la misma canción. Y mientras, cantaba y elaboraba lo que le hervía por dentro.

Qué buenos eran LOS PLANETAS, y aunque, en algunos momentos podía ser algo tormentoso contactar con sus historias de desencuentros, a ella le transmitían una fuerza brutal. ¡Qué poderosa era la música, y cuanto bien le había hecho escuchar aquellas canciones durante aquel tiempo!

1.10.08

esas horas


Esas horas eran buenas. Eran de las mejores. No había casi nada y estaba todo. Le gustaba sentir esa quietud previa al movimiento. Estaba todo por empezar y esa enorme sensación le ilusionaba en silencio.



21.9.08

princesa


Hoy alguien le había vuelto a llamar princesa. Le encantaba escuchar esto porque le gustaba sentirte princesa por un momento. Para siempre y para todo princesa no. Eso no. En ningún caso. Para un momento si.

Porque las princesas te pueden gustar o no, pero en cualquier caso ser una princesa es ser alguien especial. Y escuchar que alguien le llamara princesa era escuchar que en ese momento era especial para esa persona. Le hacía sentirse así por un instante y eso le hacía sonreír. Por eso le gustaba que, de vez en cuando, alguien le llamara princesa.


18.9.08

barcelona


Barcelona y Ámsterdam pertenecían a la lista de sus ciudades favoritas. Estocolmo también. En Barcelona eran bonitas hasta las baldosas del suelo. En esto andaba pensando mientras paseaba por aquellas calles con una sensación agradable de familiaridad.

Hacía tiempo que no andaba por allí y le gustó experimentar de nuevo esa sensación de reconocer, volver a contemplar lugares tan especiales y volver a encontrarse con esos rincones preciosos y llenos de encanto. Barcelona era así. Bonita, bonita, bonita. En este último viaje se volvió a enamorar de esa ciudad sorprendente y llena de estímulos realmente interesantes.

Por allí había pasado muchas veces y durante muchos años, y todos esos viajes los tenía guardados en su cajita de momentos de vida preferidos. Ese día se encontraba en aquella casa donde nació parte de su familia y se dio cuenta de que allí sonreía su corazón. En aquella casa nació su padre y eso, era una razón más que suficiente para que Barcelona fuera la primera de la lista de sus ciudades favoritas.


7.9.08

la naturaleza


Aquel día la naturaleza les hizo regalos preciosos. La naturaleza tiene esas cosas, te da sin que le pidas y de repente te sorprende con una estrella fugaz, un eclipse de luna o un suave movimiento del mar.

“¿Cómo podía ser?” - pensó en voz alta. ¡Era tan bonito! La belleza de ese momento le dejó alucinada. Estaba impactada de tal forma que solo podía contemplar sin despegar ninguno de sus sentidos de aquella sensación. A veces le ocurría esto, contemplar la belleza le conmovía. Se quedó quieta saboreando aquel momento y pensó que la vida era hermosa.



5.9.08

trapito




- “¿Tu te has sentido alguna vez trapito?”- Decir “trapito” equivalía a decir trapo viejo, sucio y roto. Era lo mismo. – le preguntó con curiosidad. Su amiga le miró sorprendida y se puso a reír. Entonces le contagió su risa, y su rostro serio y apagado pasó a reír sin parar. Eso también formaba parte del estado trapito. Era cansancio y vulnerabilidad, y era risa floja que se desencadena con cualquier estímulo que difícilmente en otro momento parece tan gracioso.

Ella a veces se sentía así. No tenía ni idea que le iría por dentro a un trapito si pudiera estar vivo. Y la verdad es que tampoco le importaba porque tenía la certeza de que si así fuera se sentiría como ella. No se podía explicar muy bien y tampoco hacía falta porque la palabra “trapito” describía a la perfección aquel estado de una sensibilidad extrema.

Lo bueno fue que, después de las risas compartidas, el trapito pasó a estar menos viejo, menos sucio y mucho menos roto.




4.9.08

las orejas

En una ocasión, un sábado de hacía varios años atrás, había tenido la oportunidad de observar detalladamente muchas orejas distintas. Debían ser entre 18 y 22. En aquel momento descubrió lo distintas que podían llegar a ser. Eran lo mismo y no se parecían en casi nada. Aquello le impactó.

Hoy estaba pensando en las mil formas que había de escuchar y se acordó de aquello. De repente pensó que a lo mejor la diferencia en las orejas tenía algo que ver con la diferencia en las maneras de escuchar. Le parecía una relación un tanto absurda, pero como ella se divertía haciendo este tipo de asociaciones desde la ignorancia y sin ningún respaldo científico, decidió crear aquella teoría que para ella a partir de ese momento sería válida.

Con el tiempo había aprendido a discriminar entre los diferentes tipos de escucha y había aprendido a elegir cual necesitaba en cada momento. Aún así algunas veces parecía que ese aprendizaje desaparecía y entonces se equivocaba. Suerte que era solo algunas veces.

Ayer por la mañana le pasó. No fue nada grave, aunque si importante porque después de equivocarse decidió que a partir de ahora se iba a fijar más en las orejas.




3.9.08

tenían rituales


A ellos les gustaba repetir los mismos momentos cada año. Sobre todo, a quienes más les gustaba era a ellas. Eran rituales de esos que se eligen, de esos que no hace falta hacer. Rituales de esos que se hacen a gusto y que dan satisfacción, de esos que no generan inquietud ni desasosiego, de esos que sabes que si no los haces no pasa nada porque seguramente el próximo año volverán a tener su oportunidad.

Era obvio que cada año había matices diferentes o incluso muy diferentes, y al mismo tiempo había muchas cosas iguales en esas situaciones. Se repetían recuerdos y conversaciones, y volver a escuchar aquello les hacía sentir que pertenecían a esas historias, que formaban parte de trocitos de vida compartidos. Eso les alimentaba y reían. Reían mucho por lo pasado y porque en cada uno ocurría algo sorprendente que quedaría registrado para recordar el siguiente año, y el siguiente, y el siguiente. Estaban convencidos de que así sería porque eso les alimentaba y les llenaba de tal forma que ninguno se lo quería perder.

Cada año se añadía algún momento nuevo y otros se quedaban sin repetir. Y lo mejor de todo era que fuera como fuera todo estaba bien.


2.9.08

la playa

Definitivamente estar en la playa le sentaba mejor que bien. No tenía muy claro si era el sol, el sonido del mar, la vista del agua, la brisa salada o el contacto con la arena. Igual era todo a la vez. La verdad es que la razón le daba lo mismo. No necesitaba saberla.

La otra noche le contaron que el mar tiene unos iones que compensan y equilibran los de la tierra y que por eso estar junto al mar sentaba bien. No recordaba exactamente como era esa teoría de los iones pero vaya, era algo así. Seguramente sería cierto porque la playa le conectaba con la sensación de armonía, pero no solo eso. Últimamente estar en la playa le sentaba mejor que bien porque estar una hora allí era como meterse un chute de vitalidad, ilusión y energía brutal.

Hoy lo había vuelto a experimentar. Aunque claro, lo mejor de hoy había sido la compañía que había tenido durante esa hora en la playa.